Febrero 22
IMPOTENCIA
Una y otra vez, un miembro nuevo en las reuniones de FAMILIAS ANÓNIMAS preguntará: “¿No es mi deber y responsabilidad controlar a mi amigo adolescente?” Si esta es mi pregunta se toma superficialmente, parecería tener sentido; sin embargo, la verdad es que lo único que podemos ofrecer es una guía, no un control. De cualquier forma, comunicar alguna información a una persona, cuya mente y cuerpo están afectados por substancias químicas, podría ser imposible.
Somos personas a las que nos importan las situaciones, y encontramos difícil aceptar el triste hecho de que nuestro jovenzuelo, con problemas de adición, no pueda responder a la disciplina normal que se implanta en una familia. Qué impotentes nos sentimos al admitir que las pláticas, regaños o castigos tienen tan poco, o ningún efecto, en una personalidad enferma y dominada por las drogas.
Se necesitan más que unas cuantas reuniones de FAMILIAS ANÓNIMAS para comprender la total veracidad del primer paso del programa: Admitimos que no tenemos poder sobre las drogas ni las vidas de otras personas. Nosotros en el programa podemos paciente y amorosamente compartir nuestras propias experiencias de cómo hemos aprendido a aceptar la difícil realidad del primer paso.
Hoy abordaré a un miembro nuevo que todavía lucha con el primer paso.